divendres, 9 de gener del 2026
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12 comentaris:
Inclemencia temporal....
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Salgo de casa con buen tiempo y sol,
decidido a revisar mis cuentas bancarias;
el paseo es agradable, tranquilo y esperanzador....
a distancia diviso nubes que emborronan el cielo,
y no corresponden con mi vestimenta,
la rapidez del acercamiento de las mismas,
sus relámpagos y truenos me impulsan a buscar refugio,
no llego a tiempo, la lluvia ha empapado toda mi ropa.
PASCUAL
Hace hoy un día espléndido con un sol resplandeciente,aprovecharé para caminar por la montaña .
Inicio la marcha y voy tranquilo,atravesando los senderos de la sierra.También escuchando a los pajaritos y el revoloteo d alguna mariposa.
Por fin he llegado a la cascada donde me suelo dar un baño.
De pronto aparecen unas nubes negras;Lástima! se estropeó la mañana,y parece que amenaza una
tormenta.
Leonor
PAPIROFLEXIA
Fernando Mulas
De pequeño a Gabriel le encantaba pintar en las hojas de los libros que estudiaba y sus padres se lo reprochaban, porque cada año quedaban inservibles para sus hermanos menores. Pero en vez de tirarlos se le ocurría ir arrancando las hojas y practicar haciendo figuritas, que con el tiempo supo que a eso le llamaban papiroflexia. Un tío suyo tenía una imprenta donde acabó trabajando y en sus ratos libres con los sobrantes de cartulinas y papel, conseguía hacer unas figuras increíbles que a todos asombraban. El alcalde del pueblo, amigo de la familia, le propuso hacer una exposición en la plaza mayor coincidiendo con las fiestas de Agosto. Gabriel estuvo todo el verano haciendo composiciones de gran tamaño, belleza y colorido. Hoy era el día señalado ya que la noche anterior había dejado todo montado en medio de la plaza. Sonreía cuando caminaba a su exposición bajo un sol radiante cuando comenzaron a aparecer nubarrones de la típica borrasca veraniega, que en pocos minutos descargaba un aguacero. La gotas de lluvia que resbalaban por las mejillas de Gabriel disimulaban las lágrimas de su mala fortuna.
IMPONDERABLES
Hoy comienzo mi propósito para el 2026, caminar una hora diaria.
¡Que bien se respira entre estos árboles! ¡Más rápido Pepe!
Mi voluntad era firme pero...."No se puede luchar contra los elementos"
PEPA CALVET
Escritura automática:
El balón de reglamento sirve para que los escolares lancen, recojan, chuten, cuelen gol ante el entusiasmo de los compañeros; simboliza la alegría, unión y el despertar de la inocencia a través del juego compartido: Es un imán que une sentimientos convirtiendo el recreo en un mundo de ilusiones donde, al rodar, los niños corren, sueñan con ser estrellas y aprender el valor de la amistad, la convivencia y la superación, poniendo cuerpo y mente en el movimiento son de los ejercicios aeróbicos convenientes para favorecer el desarrollo multilateral del escolar: camaradería, aceptar resultado, felicitar al adversario; sirven para, con tus familiares en el parque, aumentar disciplina y recibir lecciones de tácticas; sirve para recordar nociones de geometría: circunferencia, círculo, recta, superficies, áreas.....y, cuando tu padre te lleve al partido de tu equipo preferido te lo firmen jugadores, sirve para pedirle al padre que te acerque al colegio los sábados. Que será del niño que ha perdido su balón..se fue, alegremente botando calle abajo, hasta caer al mar....un pena definitiva y temblorosa lo paraliza.....¿Le servirá otro?
PASCUAL
RELATO CORTO
María mi amiga era una
mujer inteligente, solidaria y bondadosa.
Su carrera de medicina la hubo
desarrollado en asociaciones sin ánimo de
lucro;
Desde hace muchos años, pensaba que el
mundo sería igual para todos.
Que ilusa era, siempre ha creído que los
hombres y mujeres, serían todos felices
y vivirían en una sociedad igualitaria, que
ella defendería con mucho entusiasmo.
Nada más lejos de la realidad, el mundo
esta lleno de gente que solo piensa en
hacer daño y dan lugar a conflictos que
desencadenan guerras ,por intereses
económicos y/o políticos en este siglo.
María en su interior todavía esperaba que
ese día llegase ,donde cambiaría el
pensamiento de las personas y
mantuvieran entre todos una convivencia
en paz.
Ella, si su pensamiento se tornara realidad,
desgraciadamente no lo vivirá; Fue
víctima de un maldito cáncer de mama ,y
está en el cielo donde creo que estarán
las personas buenas como ella.
Muy al contrario de lo que María pensaba,
cada vez surgen más
muertes de personas , y más revoluciones
donde aparece gente dispuesta a
alterar el orden y la paz mundial.
Leonor
El personaje: MARÍA
María es una atractiva mujer, alegre y vitalista que siempre tuvo muy buena aceptación social.
Sus diversas relaciones amorosas acabaron en desengaños, siendo su pareja actual un potente
adinerado empresario que, aunque le facilitaba una vida holgada, no le acaba de satisfacer por
sus múltiples ocupaciones de negocios y enredos.
Habitualmente María viste forma desenfadada y parece más joven de los 35 años que tiene.
Suele ponerse camisas de cuello alto, pantalones vaqueros con cinturones de cuero y tiene una
sugerente melena que cubre sus hombros y revolotea alrededor de su cabeza cuando baila,
una de sus diversiones favoritas. De frente despejada, mentón afilado, boca ancha y sonrisa
alegre, con la música cierra sus ojos, alza los brazos con el compás y aparenta ser feliz.
El relato: LA HUIDA
Fernando Mulas
María iba vestida aquella noche con un deslumbrante un traje largo de color azul
turquesa con lentejuelas, del que sobresalían unas elegantes sandalias de tacón alto que
realzaban su figura. Sin pensárselo dos veces se fue hacia un lateral del barco, se balanceó
sobre la barandilla, y saltó al agua.
El Sr. Juan Revuelta, anfitrión de la fiesta, para la que había alquilado el barco, tenía
muchas mujeres a su alcance, pero consideraba a María su mayor debilidad, aunque a menudo
la trataba con desdén. Ella era una atractiva mujer de 35 años, tez morena, pelo castaño,
melena insinuante, ojos grandes y labios sensuales, que en las postrimerías de la velada, ya
casi de madrugada, se había plantado frente a él y le increpaba con los ojos inyectados de
furia:
—¡Te odio con todas mis fuerzas, estoy harta y no quiero verte nunca más, me voy
para siempre!
— No digas tonterías, María, no tiene importancia…, vamos cálmate y relájate… -
respondió Juan.
Juan, de complexión musculosa para sus 60 años, barba de pelo corto bien cuidada y
camisa de marca, intentó sujetarla con firmeza por los hombros cuando María hizo ademán de
marcharse. Se libró de sus garras y empezó a correr por la cubierta del barco. Le salieron al
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paso dos de los hombres del Sr. Revuelta a los que Juan les ordenó: «¡Cogedla!, ¡cogedla!».
María se detuvo buscando una escapatoria mirando a ambos lados, de un lado a Juan y del
otro sus dos secuaces, y entonces se lanzó por la borda.
Aunque era el mes de Junio apenas sintió el frio del agua debido al estrés, y comenzó a
nadar en la oscuridad hacia la orilla próxima. Pensó que en la playa la encontrarían los
matones de Juan, por lo que cambió su rumbo hasta los pilotes del viejo muelle de
barquichuelas de pescadores. No fue difícil subirse a una de bajo francobordo, que además
tenía una lona que la cubría, bajo la cual se ocultó. Tenía la piel erizada por el frío y tiritaba, el
pelo chorreaba sobre su cara y el traje se le pegaba por todo el cuerpo provocándole
escalofríos. Si quería escapar, no tenía más opción que quedarse quieta y esperar.
Agotada por la noche en vela y los acontecimientos pasados, se quedó dormida a pesar
de su incómoda situación. Unas gaviotas que se posaron en las barcas adyacentesla
despertaron con su insufrible graznido y se deslumbró conel reflejo del sol en el mar. Nadie
estaba buscándola, miró hacia el barco de la fiesta y tampoco había personas sobre la cubierta.
Tiró de las amarras hasta uno de los pilotes del muelle, que tenía escalinatas de hierro,
y pudo bajar a tierra con muchas precauciones. Su ropa estaba seca, pero iba descalza y tal
como vestía, era muy chocante su presencia en esas horas de la mañana. Se adentró en la
zona portuaria y tuvo la suerte de ver pasar un taxi al que paró de inmediato.
El telefonillo de la casa de su amigo Enrique parecía que estaba averiado, porque nadie
respondía. Por fin contestaron:
—¿Qué pasa, quién llama?
—Soy yo, María- respondió y tras unos segundos contestaron.
—¿María..?, ¿eres María..?
—Sí, Enrique, estoy en un apuro, he venido en taxi y no llevo dinero, ¿me puedes abrir y
dejarme algo para pagarle?.
Era sábado, Enrique se había acostado tarde y estaba durmiendo. Abrió a María para
dejarle el dinero y luego invitarla a una taza de café. María estaba descompuesta, con el traje
arrugado, ojeras, pelo revuelto y hablaba con nerviosismo.
—El muy cerdo de Juan ha vuelto a hacerme una de las suyas. Me lleva a una fiesta de
escaparate y luego me desprecia, aunque controlándome con sus sabuesos por si tengo algún
desliz con alguien y mancho su reputación. Ya sabes que es un mafioso. Pero esta vez ha sido
demasiado. Cansada de dar vueltas me fui al camarote que tenía para nosotros y allí estaba
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liado con una de esas zorras que le rondan. Me volví espantada a la fiesta y en cuanto salió le
dije de todo, que ya no le aguantaba más y que le dejaba para siempre. Me quiso retener a la
fuerza, así que para escaparme tuve que tirarme al agua, y fíjate como me encuentro.
Enrique escuchaba todo con aparente interés y sorpresa, pero para sus adentros no le
extrañaba nada la situación, conociendo la calaña del tal Revuelta. Él había tenido relación con
este sujeto por un turbio asunto del que al final resultó salir engañado, y cuando intentó
reclamárselo, se vio tan amenazado que desistió. Pero eso le valió también para que Juan
Revuelta le encargase otras cosillas, con lo cual iba teniendo resuelta su vida económica,
aunque en parte dependía de él.
María le pidió a Enrique quedarse en su casa hasta que enfocase su nueva situación, a
lo que accedió su amigo, ya que hacía años habían sido pareja y mantenían una buena
relación. María le pidió también que no comentase a nadie que estaba en su casa y menos a
los contactos de Juan, por fin se había librado de él. Desde entonces, ella se encargaba de la
casa, hacía la limpieza y cocinaba con gusto lo que traía Enrique. En algunos momentos pensó
si su futura estabilidad podría ser posible compartiendo su vida con alguien.
Una mañana, Enrique se levantó más temprano que de costumbre y le dijo que tenía
que ausentarse un par de días porque tenía un asunto serio que resolver. Que no se
preocupase y que cuando volviese tocaría el timbre con la cadencia que anteriormente habían
establecido. María no le dio mucha importancia, pero al segundo día ya estaba pendiente de la
vuelta de Enrique. Al tercero su inquietud era mayúscula hasta que, por fin, llamaron a la
puerta con un timbre largo y dos cortos, y su cara se llenó de felicidad.
Abrió alegremente la puerta y se encontró de frente con dos hombres musculosos que
reconoció de inmediato. Detrás estaba Juan Revuelta, con el ceño fruncido y los brazos
cruzados, que la miró de forma mandataria.
TALLER NARRATIVA (SESIÓN TERCERA)
Rosa y Pepa son dos hermanas, que regentan un local alquilado, se trata de una cafetería.
Pepa la menor, tiene celos de su hermana, aunque se quieren mucho, tal vez porque tiene la sospecha que se entiende con su marido.
Rosa siempre incordia mucho a Pepa, y trata de hacerle entender que es todo imaginación de Pepa.
Pasado un tiempo surge de nuevo un mal entendido entre ellas dos.
Rosa que es la que se encarga de llevar la contabilidad, repasando la cuenta donde ingresan el montante del dinero de la cafetería,
Se da cuenta que falta dinero en la cuenta corriente del banco, que ellas tienen en común.
Rosa le increpa a su hermana ,y de nuevo le dice, que cree que es su marido quien está robando dinero de la caja registradora de la cafetería.
A continuación se enzarzan en una discusión.
En ese momento entra un cliente que es amigo de Rosa, y les intenta calmar diciéndoles dejar de pelearos y estar en paz.
¿A ver quien me va a servir de las dos una cerveza?.
Se contienen, y Rosa se apresura a servir a su amigo….
Leonor
Retrato psicológico y emocional de la tercera imagen:
Persona joven, sexo femenino, agraciada. vestida informal, sonriente y
exteriorizando alegría por el éxito conseguido: ojos cerrados, boca
abierta, risueña, extremidades superiores alzadas con manos cruzadas
manifestando: Eureka! Se deduce personalidad simpática, con
ganas de agradar y de comunicar vivencias. El aumento del tono flexor
y la fijeza de las vestiduras, llamativas, suponen capacidad de
entendimiento, fuerza expansiva y deseos de triunfo. Se presupone
comunicación fácil y manifestación activa en grupos.
Por su presencia comunicativa suponemos una buena infancia, escolaridad
satisfactoria y una adolescencia superando todos los cambios hormonales,
estudios universitarios y adaptación a los planes de trabajo ofrecidos.
Su capacidad de mostrarse al exterior deduce buen número de amigos,
conocidos, familiares... con les que empatiza.
Sus tendencias al desarrollo de su vida supone familia con descendencia
numerosa > de tres descendientes.
Resumiendo: Joven preparada para vencer dificultades, reverses en su
entorno y caminar hacia el buen comportamiento familiar.
MIRAR SIN VER
Fernando Mulas
Andrés era introvertido y evitaba la mirada con escasa interacción social,
pero a sus 10 años se sabía de memoria nombres de muchas estrellas y
dibujaba planos de las galaxias.
No quiso ir al campamento de su colegio por lo que sus padres, para que
se acostumbrase, le llevaron una semana de Agosto a un camping en la
Sierra de la Demanda, cerca de Burgos, donde verían bien el firmamento.
Andrés hizo amiguitos por sus explicaciones de las estrellas y del eclipse
total de sol que se produciría el día 12.
- Mirar, mirar!.., gritaba ese atardecer, ofreciendo a todos recortes
de unas radiografías.
Se fijó en un niño apartado del grupo mirando hacia el sol sin protección, y
ofreciéndosela le dijo:
- ¡oye tu, que así no verás el eclipse!... y se quedó mudo con la
contestación:
- Yo tengo el eclipse siempre conmigo, -le respondió el niño ciego.
" Derby valenciano"
Mestalla, campo titular del Valencia C.F. acoge el encuentro oficial Valencia vs. Levante (ambos equipos de la localidad). Todas las calles del entorno ocupadas por aficionados ataviados con las señas identificativas de su equipo, cantando y bebiendo, buscan el asiento asignado.... Las banderas, bufandas, gorros, pañuelos del equipo, acompañadas de los cantos eufóricos para motivar a sus jugadores a la victoria final.
El aspecto es fantástico, la iluminación adecuada, los altavoces pronuncian la alineaciones; a continuación salen al césped, en fila, los jugadores de ambos equipos llevando de la mano a niños que sueñan con su fichaje al ser mayores, sus padres que desde los sitios preparados sonríen, aplauden y abrazan a los vecinos. El comienzo del partido, tras el pitido inicial del árbitro, supone una aclamación completa que recorre todos los asientos.
La agrupación del equipo titular, con cánticos estimulantes, no ceja en el empeño y motivación de sus jugadores. En el rectángulo de juego, todo el equipo, bien dispuesto y colocado por entrenador y ayudantes, compiten con el mayor entusiasmo y deportividad contrastada para presentarse ante la portería contraria e introducir el balón, pese a la oposición de defensas y guardameta, en la portería defendida por el equipo contrario. Carreras de un extremo a otro del campo, siguiendo las indicaciones del entrenador y ayudantes, aplaudidas y vitoreadas por los seguidores. Sonrisas al público y saludos tras jugada bien llevada, ayudas a los compañeros participantes....ese remate de cabeza a la salida de un "corner" ha marcado todas las pautas de una buena ejecución.
Los niños, bien custodiados por sus padres, preguntan y solicitan bebida. Las peñas, dirigidas por los directivos de las mismas, vociferan, aplauden, gritan, silban.....
Termina el partido, los goles se han celebrado con euforia o malestar dependiendo del equipo que lo consiguiera. Resultado final: empate a dos que tranquiliza; y desean, a la vuelta, preparada al máximo, la victoria. En casa, algo tranquilizados, conectan con emisoras afines y TV para comprender al máximo lo ocurrido y tener, durante unos días, leyendo prensa local y deportiva, charlas en corillos de aficionados.
PASCUAL
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